Cinco frases que te harán quedar bien ante cualquier traductor

Este artículo sigue la senda del anterior publicado en el blog (Cinco frases que nunca deberías decir a un traductor). Como señalar los errores y no aportar nada lo puede hacer cualquiera, aquí tienes cinco frases que te harán quedar bien ante cualquier traductor. Si las usas cuando negocies o simplemente converses con uno de nosotros, demostrarás respeto e interés. ¿A quién no le agrada eso?

¿Cómo podría expresar [concepto X] en [contexto Y]?

– Alternativa a «¿cómo se dice [palabra X] en [idioma Y]?».

La traducción no consiste en pasar palabras de un idioma a otro, sino en expresar conceptos, ideas, emociones, etc., en otra lengua. Como ya sabes, a menudo existen numerosas formas de decir lo mismo y no nos expresamos igual en un contexto laboral que entre amigos, cuando estamos enfadados que cuando estamos alegres, por escrito que en una conversación oral… Por tanto, que no te sorprenda que cuando preguntes a un traductor cómo decir algo te pregunte: ¿en qué contexto? Se trata de un dato imprescindible para nuestro trabajo.

Así que eres traductor, ¿cuál es tu especialidad?

– Alternativa a «así que eres traductor, es decir, traduces libros/conferencias».

Como comentaba en la última entrada, aparte de aclarar la diferencia entre traductores e intérpretes, los traductores solemos centrarnos en una o varias especialidades. Mientras que hay quien se dedica en exclusiva a textos jurídicos, otras personas pueden trabajar en los ámbitos de la electrónica, la informática y los videojuegos, por ejemplo. Si quieres entablar conversación con un traductor, esta pregunta puede ser un buen punto de partida.

Además de saber idiomas, ¿qué se necesita para ser un buen traductor?

– Alternativa a «he estudiado un semestre en [país Z], creo que podría dedicarme a la traducción».

Igual que para ser abogado se necesita algo más que memorizar leyes o que ser bombero implica mucho más que apagar incendios con una manguera, para ser traductor no solo se necesita saber idiomas. Por supuesto, conocer en profundidad una o varias lenguas extranjeras y la propia lengua materna resulta imprescindible, pero la traducción requiere de muchas otras competencias: culturales, técnicas, etc.

¿Cuáles son tus tarifas? ¿Cobras recargos u ofreces descuentos de algún tipo?

– Alternativa a «¿eso es lo que pretendes cobrarme? ¡Tú no eres traductor, tú eres un ladrón!».

En realidad, nunca deberías decir la frase a la que sustituye esta. A nadie. Devaluar el trabajo de los demás es insultante. Es normal que no sepas cómo ni cuánto cobra un profesional de un ámbito nuevo para ti; precisamente por eso no debes tener miedo a preguntar. Antes de encargar una traducción, pregunta todo lo que necesites y no dudes en compartir detalles sobre tu proyecto con el traductor. Nunca se sabe a dónde puede conducir una negociación llevada a cabo desde el respeto mutuo.

¿Qué impacto crees que pueden tener los traductores automáticos en el futuro?

– Alternativa a «¿traducir? ¡Pero si eso lo puede hacer Google!».

Los traductores automáticos han llegado para quedarse, esa es la realidad. Aunque el de Google es el más famoso, hay montones de ellos, algunos muy avanzados. Sin embargo, todavía están muy lejos de poder sustituir a los traductores humanos. Lo que sí existe es la disciplina de la posedición, en la que un lingüista humano «arregla» una traducción automática. ¿Qué nos deparará el futuro? Eso aún no está claro, pero hay propuestas muy interesantes.