Corrección de estilo: ¿qué es y qué no es?

A la hora de encargar una corrección de estilo, es posible que te plantees numerosas dudas acerca de qué servicio vas a recibir exactamente. ¿Incluye la corrección ortotipográfica? ¿El corrector va a «mutilar» mi estilo? ¿Tendré poder de decisión sobre el resultado final? Estas preguntas son solo unos pocos ejemplos de lo que se te podría pasar por la cabeza.

No intentaré explicarte las diferencias entre la corrección de estilo y la corrección ortotipográfica, pues para eso ya hay montones de artículos en internet (como este fantástico ejemplo de Mariana Eguaras). Lo que pretendo con esta entrada es aclarar una serie de puntos sobre qué es y qué no es la corrección de estilo, para lo cual me basaré en mi propia experiencia profesional.

¿Qué no es la corrección de estilo?

– La corrección de estilo no pretende cambiar el estilo del autor: parece una contradicción en sí misma, pero así es. El corrector no debe cambiar nunca el estilo del autor, sino adecuarlo al contexto (no es lo mismo escribir una tesis que una novela, por ejemplo), aplicar las normas del libro de estilo (en caso de haberlo), eliminar errores e incoherencias, etc.

– La corrección de estilo no incluye la modificación o creación de hojas de estilo: es curioso, pero me he encontrado con esta confusión más de una vez. Por si no lo sabes, las hojas de estilo rigen todo lo relacionado con la visualización de un archivo de texto. Aunque a quienes trabajamos con todo tipo de archivos digitales puede resultarnos útil cierto conocimiento de sus principales lenguajes (como CSS), la corrección de estilo es un servicio exclusivamente lingüístico.

– La corrección de estilo no sirve para sortear los detectores de plagio: sí, en una ocasión recibí esta petición. Aparte de que el corrector no debe cambiar nunca un texto hasta tal punto que engañe a un detector de plagio, de acceder a ello puede convertirse en cómplice de un delito.

– La corrección de estilo no está escrita en piedra: esto es lo que más inquieta a muchos autores. Sin embargo, los cambios y las recomendaciones del corrector deben verse con claridad (mediante el control de cambios y los comentarios de Word, por ejemplo), y el autor es libre de aceptar o rechazar las modificaciones, así como de preguntar todas las dudas que le surjan. Dicho de otro modo, el autor siempre tiene la última palabra.

¿Qué es la corrección de estilo?

Pasemos a enumerar algunas características de las correcciones de estilo que suelen suscitar dudas entre los clientes:

– La corrección de estilo es un intento de mejorar un texto: según Wikipedia, la corrección de estilo «es la tarea que consiste en revisar y corregir un manuscrito original con el fin de darle claridad, concisión y armonía, agregando valor al texto y volviéndolo inteligible para el destinatario: el lector». Pero ¿qué significa esto tan bonito? Aumento en la precisión del vocabulario, adecuación a las normas gramaticales establecidas, aporte de fluidez y ritmo…

– La corrección de estilo incluye la corrección ortotipográfica: se trata de una pregunta frecuente cuya respuesta es un rotundo sí. La corrección de estilo no es sino una ampliación de la ortotipográfica, que incluye la revisión ortográfica y de puntuación, la uniformización de criterios no normativos, etc.

– La corrección de estilo es un conjunto de recomendaciones: conviene insistir en que el autor tiene la última palabra. Si encargas una corrección de estilo, deberías poder encontrar todas las modificaciones y propuestas de mejora de un vistazo y tener la libertad de preguntar y tomar las decisiones que consideres oportunas.

– La corrección de estilo debe involucrar al autor: en realidad, este punto tiene mucho que ver con el anterior. Es el autor quien en última instancia es responsable de su texto, por lo que lo normal es que se interese por el proceso. Además, cabe la posibilidad de que el corrector tenga alguna pregunta a medida que avanza su trabajo, por lo que la comunicación entre ambas partes es esencial. Y, claro está, los correctores somos humanos y a veces también cometemos rreores errores.

¡Gracias por tu atención! Espero que este artículo te haya resultado útil. Si aún tienes dudas o quieres añadir algo, no te cortes: comenta en redes sociales o pregúntame directamente.