Traductor autónomo o agencia de traducción: ¿cuál elegir?

Si necesitas un proveedor de servicios lingüísticos, lo más probable es que recurras a la típica búsqueda en Google o en portales profesionales. La cantidad de resultados puede llegar a abrumarte, pero lo cierto es que la inmensa mayoría puede clasificarse en dos grandes categorías: traductores autónomos y agencias de traducción. ¿Cuál es la adecuada para ti?

Lo primero que debes saber es que no hay una opción mejor que la otra, sino que depende de tus necesidades específicas: ¿cómo de grande y complejo es tu proyecto? ¿De cuánto tiempo dispones? ¿Cuál es tu presupuesto? Espero que esta guía básica te ayude a comprender las diferencias entre un traductor autónomo y una agencia de traducción y, en definitiva, a tomar la mejor decisión posible.

Agencia de traducción

Una de las principales ventajas de las agencias de traducción es que las combinaciones de idiomas que ofrecen son mucho más variadas que las de los traductores autónomos. Mientras que un profesional independiente se especializa en una o unas pocas combinaciones, las agencias no tienen ese límite. Así pues, si necesitas traducir el mismo texto a una serie de lenguas distintas, elegir una buena agencia puede ahorrarte tiempo y trabajo.

Las agencias de traducción también suelen tener capacidad para realizar trabajos extensos en menos tiempo que los autónomos. Si es necesario, pueden asignar un equipo al proyecto, de modo que la velocidad a la que avancen se multiplicará.

En relación con lo anterior, cabe destacar que una agencia de traducción puede encargarse de flujos de trabajo complejos. Por ejemplo, puede darte la creación de subtítulos a partir de un vídeo, su traducción a otra lengua y su corrección sin que necesites ponerte en contacto con varios profesionales. Que quede claro que los buenos traductores siempre revisan su propio trabajo, pero una revisión externa siempre es recomendable.

Traductor autónomo

Quizá los traductores autónomos no puedan competir con las agencias en los puntos anteriores, pero cuentan con sus propias ventajas que debes tener en cuenta.

La primera es que te brindarán un trato mucho más personalizado que la mayoría de agencias de traducción. Por lo general, un traductor independiente trata con menos clientes en su día a día, su bandeja de entrada no está tan saturada, etc. Es por eso que puede preocuparse más por tus necesidades particulares, resolver tus dudas, hacerte consultas, etc.

Además, las empresas de traducción a menudo externalizan parte de su trabajo… ¡a traductores autónomos! Si quieres comunicarte con tu traductor sin intermediarios, opta por un independiente.

En el caso de los traductores autónomos, puedes contar con su dedicación exclusiva. Las agencias son organizaciones más complejas que a menudo trabajan en numerosos encargos a la vez, mientras que los autónomos suelen limitar la cantidad de proyectos que asumen en un momento determinado.

Por último, las tarifas de un traductor autónomo tienden a ser más bajas y negociables que las de una agencia. Tanto empresas como autónomos fijan sus precios teniendo en cuenta costes y beneficios, pero generalmente los segundos están más dispuestos a adaptarlos en función del tipo de encargo, su urgencia y otros factores.

Fotografía: Justin Luebke